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Las adenoides son masas de tejido que se ubican en la parte superior de la pared posterior de la faringe. Están compuestas de tejido linfático que atrapa y destruye las agentes patógenas del aire que ingresa en la nasofaringe.

 

 

 

La información proporcionada no debe utilizarse durante alguna emergencia, diagnóstico o tratamiento de cualquier condición médica. Es necesario consultar a un médico con licencia para el diagnóstico y tratamiento de toda condición médica. Puede llamar al 911 en caso de cualquier emergencia. Adam no representa ni respalda la precisión, confiabilidad, totalidad, actualidad y puntualidad del contenido, texto y gráficos. Los enlaces a otros sitios se proporcionan con fines informativos exclusivamente, y no constituyen promociones sobre tales sitios. Derechos de Autor Copyright 2004 A.D.A.M., Inc. Queda estrictamente prohibida cualquier reproducción o distribución de la información aquí contenida. (1)

 

Las estructuras de la garganta son el esófago, la tráquea, la epiglotis y las amígdalas.

La información proporcionada no debe utilizarse durante alguna emergencia, diagnóstico o tratamiento de cualquier condición médica. Es necesario consultar a un médico con licencia para el diagnóstico y tratamiento de toda condición médica. Puede llamar al 911 en caso de cualquier emergencia. Adam no representa ni respalda la precisión, confiabilidad, totalidad, actualidad y puntualidad del contenido, texto y gráficos. Los enlaces a otros sitios se proporcionan con fines informativos exclusivamente, y no constituyen promociones sobre tales sitios. Derechos de Autor Copyright 2004 A.D.A.M., Inc. Queda estrictamente prohibida cualquier reproducción o distribución de la información aquí contenida.(2)

 

Hipertrofia de adenoides

 

Definición:

Las adenoides son tejido linfático que se encuentra en la parte posterior de la nariz, similar a las amígdalas. Si las adenoides se agrandan pueden provocar respiración bucal, ronquidos, mal aliento y goteo nasal crónico. También pueden provocar condiciones peligrosas, como la apnea del sueño, hipertensión pulmonar e insuficiencia cardiaca derecha.

Nombres alternativos:

Adenoides: aumento de tamaño 

Causas, incidencia y factores de riesgo:

El aumento de tamaño de las adenoides puede presentarse de manera natural (comienza durante el desarrollo fetal) o puede ser causado por una inflamación crónica.

Síntomas:

Respiración bucal (principalmente en la noche)

Resequedad en la boca

Agrietamiento de los labios

Boca abierta durante el día (en las obstrucciones más severas)

Mal aliento

Goteo nasal o congestión nasal persistente

Infecciones del oído frecuentes

Ronquidos

Inquietud durante el sueño

Apnea del sueño intermitente

Signos y exámenes:

El examen físico de garganta confirma el aumento de tamaño del tejido amigdalino. Las adenoides no se pueden visualizar por observación directa de la cavidad bucal, pero pueden verse con un espejo especial que permite observar dentro de la nasofaringe o mediante el uso de un endoscopio flexible a través de la nariz.

Los exámenes pueden incluir:

 

Una radiografía (lateral de la garganta)

Estudios de la apnea del sueño (únicamente en los casos severos)

 

Tratamiento:

La extirpación quirúrgica de las adenoides (adenoidectomía) evita y cura, si ya existen, las complicaciones derivadas de la hipertrofia de adenoides. Se pueden utilizar antibióticos para tratar las infecciones en las amígdalas, adenoides y senos paranasales cuando se presentan.

Prevención:

El agrandamiento de las adenoides asociado con infección e inflamación crónica puede reducirse si se brinda tratamiento temprano. La adenoidectomía evita las complicaciones relacionadas con la obstrucción crónica de las vías respiratorias.

 

Otros

La adenoides es un órgano linfático productor de defensas, cuya presencia desaparece con la adolescencia. Se halla situado por detrás de las fosas nasales, en la parte más alta de la faringe.

 

Comienzan a crecer a los 9 meses de vida, luego de la depresión inmunofisiológica que sucede al 8vo. mes de vida. Este crecimiento en condiciones normales se acentúa hacia el 3er. año. Ya a partir del 5to. año comienza a involucionar.

 

La Adenoides en la infancia es un órgano de defensa que sufre enfermedades, las dos más frecuentes son: la adenoiditis y la hipertrofia adenoidea. La adenoiditis es una infección que se manifiesta por fiebre generalmente alta y mucosidad nasal purulenta abundante. Repetidas adenoiditis conducen a la hipertrofia adenoidea (agrandamiento).

 

La hipertrofia reduce el espacio por donde el aire, que ingresa por la nariz pasa hacia la laringe y tráquea. Esto lleva a los niños a respirar por la boca adoptando una clásica postura de respirador bucal.

 

La adenoides es un órgano de la infancia, en la adolescencia se atrofia y desaparece. Pero es importante conocer que el daño a la salud que produce en ese lapso es considerable. Una adenoides hipertrófica no tratada trae como consecuencia: enfermedades de oídos, malformaciones maxilares, maloclusión dental, trastornos en la concentración y rendimiento escolar, entre otras.

 

Adenoides

Los adenoides no son visibles como las amígdalas en una revisión de la boca, están escondidas detrás del paladar.

 

Cuando los adenoides son demasiado grandes, producen síntomas por la obstrucción del paso de aire a través de la nariz.

 

La misión de los adenoides es servir de filtro de las bacterias y virus que entran a través de la nariz, produciendo anticuerpos frente a las infecciones.

 

Esta función se realiza durante los primeros años de la vida, volviéndose menos importante a medida que el niño crece.

 

Cuando los niños son operados de las amígdalas y los adenoides no sufren ninguna disminución de la inmunidad.

 

Problemas en los adenoides

Las infecciones constantes en la garganta, oído y nariz, son los problemas más comunes que afectan a las amígdalas y los adenoides.

 

También los abscesos en las amígdalas que producen materia cremosa, con olor fétido pueden alterar el funcionamiento de las amígdalas y los adenoides provocando inflamaciones.

 

La infección crónica puede afectar a otras estructuras como la trompa de Eustaquio que vincula la parte posterior de la nariz con el interior del oído, lo que conduce a las infecciones frecuentes del oído y la pérdida auditiva posible.

 

Síntomas de adenoides agrandados

 

Si se agrandan los adenoides, la respiración puede ser difícil. Otras señales del agrandamiento son:

 

Respiración por la boca en vez de la nariz la mayor parte del tiempo

Nariz tapada cuando la persona habla

Respiración ruidosa durante el día

Infecciones repetidas del oído

Ronquidos de noche

Paros de la respiración por unos segundos de noche durante ronquidos o respiración ruidosa (apnea)

Cuando es recomendable la extirpación

Estudios recientes indican que la extirpación de los adenoides puede ser un tratamiento correcto para los niños con dolores crónicos del oído con fluido en el oído medio (otitis media con efusión).

Las posibilidades de desarrollar cáncer o un tumor son razones suficientes para extirparlos.

Hay casos que pueden ser tratados con medicamentos (esteroides) y pueden ser de utilidad, sin embargo si el tratamiento no funciona la extirpación es lo más conveniente.

 Para que estés bien

 

El médico tratante es el único que puede decidir si es conveniente la extirpación de los adenoides basado en los resultados de los estudios realizados.

 

No olvides que la prevención y detección a tiempo pueden ayudarte a vivir mejor

 

Amigdalitis

 

Definición:

Es la inflamación de las amígdalas (ver también dolor de garganta).

 

Causas, incidencia y factores de riesgo:

Las amígdalas son ganglios linfáticos que se encuentran en la parte de atrás de la boca y parte de arriba en la garganta y normalmente ayudan a eliminar las bacterias y otros microorganismos para prevenir infecciones en el cuerpo. Pueden ser invadidas por bacterias o infecciones virales al punto de inflamarse, causando una amigdalitis. La infección también puede estar presente en la garganta y áreas circundantes, causando una faringitis.

 

La amigdalitis es extremadamente común, sobre todo en los niños.

Síntomas:

Irritación de la garganta

persistente por más de 48 horas

posiblemente severo

Dificultad al deglutir

Dolor de cabeza

Fiebre, escalofríos

Sensibilidad de la mandíbula y la garganta

Cambios en la voz, pérdida de la voz

Signos y exámenes:

El médico hace una inspección de la boca y la garganta en busca de amígdalas visibles y agrandadas que por lo general están enrojecidas y pueden tener manchas blancas. Los ganglios linfáticos de la mandíbula y el cuello pueden estar agrandados y sensibles al tacto.

 

Un cultivo de las amígdalas puede mostrar una infección bacteriana. Se puede hacer un cultivo para verificar la presencia de estreptococos, pues ésta es la manifestación más común y peligrosa de la amigdalitis. Para obtener un diagnóstico rápido, el médico puede realizar un examen rápido para detectar estreptococos, tomando una muestra de la garganta con un hisopo.

Tratamiento:

Si la causa de la amigdalitis es una bacteria, como el estreptococo, la infección se puede curar con antibióticos, los cuales se pueden administrar mediante una inyección única o con un tratamiento de antibióticos orales durante 10 días.

 

Los antibióticos orales tienen que administrarse de forma continua y no pueden suspenderse sólo porque ya no hay molestia, pues la infección no se cura si no se completa el tratamiento. Algunos médicos tratan todas las amigdalitis con antibióticos para prevenir complicaciones relacionadas con los estreptococos, mientras que otros sólo tratan las infecciones bacterianas o por estreptococos conocidas para minimizar la posibilidad de una reacción al antibiótico.

 

La persona debe guardar reposo para permitir que el organismo se recupere. El consumo de líquidos, sobre todo tibios (no calientes), templados y muy fríos pueden aliviar la garganta. Asimismo, las gárgaras con agua tibia con sal o el consumo de pastillas para el dolor de garganta (que contengan benzocaína o ingredientes similares) pueden reducir el dolor.

 

Se pueden usar medicamentos que no necesiten receta médica para reducir el dolor y la fiebre, pero NO se debe administrar aspirina en los niños si la infección fuera viral, ya que puede estar asociada con el síndrome de Reye.

 

Es posible que algunas personas tengan que recurrir a la cirugía para eliminar las amígdalas (amigdalectomía).

 

Expectativas (pronóstico):

Los síntomas de la amigdalitis tienden a mejorar a los dos o tres días de iniciado el tratamiento y, por lo general, la infección está curada para entonces, aunque se puede necesitar más de un tratamiento completo de antibióticos. Las complicaciones de una amigdalitis por estreptococos no tratada pueden ser graves. Se puede recomendar una amigdalectomía si la amigdalitis es severa, recurrente o no responde a los antibióticos.

 

Complicaciones:

Faringitis: bacteriana

Faringitis: viral

Deshidratación por la dificultad para deglutir líquidos

Obstrucción de la vías respiratorias por agrandamiento de las amígdalas

Absceso periamigdalino o absceso en otras partes de la garganta

Fiebre reumática y trastornos cardiovasculares consecuentes

Insuficiencia renal

Glomerulonefritis posestreptocócica

 

Situaciones que requieren asistencia médica:

Se debe buscar asistencia médica si el ardor de garganta persiste por más de 48 horas, si está acompañado de otros síntomas de amigdalitis, si los síntomas empeoran o si se desarrollan nuevos síntomas.

 

Prevención:

Si la persona es susceptible a la amigdalitis, debe evitar el contacto con personas que tengan amigdalitis o irritación en la garganta de origen bacteriano

 

¿Qué son las amígdalas?

 

Las amígdalas son un acumulo de tejido linfático situado a ambos lados de la garganta. Se las puedes ver fácilmente a tu hijo abriéndole la boca y mirando en ella con una luz. La misión que juegan en el sistema inmune es un área que está en investigación. Se cree que las amígdalas intervienen en la lucha contra la enfermedad en etapas tempranas de la vida. No obstante, las amígdalas pueden ser a su vez causa de enfermedad, infectarse crónicamente por virus y bacterias y dejar de tener esta misión que se le atribuye. Se convierten entonces en una fuente de problemas que pueden repercutir en todo el organismo.

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¿Qué síntomas pueden aparecer en las infecciones de amígdalas o amigdalitis?

 

 

Si tu hijo padece una amigdalitis puede tener cualquiera de los siguientes síntomas:

dolor de garganta

dolor o disconfort al tragar

fiebre

voz áspera

inflamación de ganglios en el cuello

Sus amígdalas estarán rojas e inflamadas o cubiertas de una capa blanca o amarillenta. No hagas suposiciones sobre la salud de tu hijo, acude a un otorrinolaringólogo que él hará el diagnóstico.

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¿Cuál es el tratamiento de la amigdalitis?

 

 

La mayoría de las infecciones de amígdalas evolucionan favorablemente con el tratamiento medicamentoso adecuado. Las infecciones por virus son tratadas con medicamentos que alivien los síntomas, en las infecciones por bacterias se añaden además antibióticos. Tu otorrinolaringólogo en infecciones recurrentes realizará un frotis amigdalar para identificar el germen responsable de la infección.

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¿Cuando es necesario el tratamiento quirúrgico en las amigdalitis?

 

 

La cirugía de las amígdalas es necesaria cuando el tratamiento con medicamentos y otras medidas de soporte no es efectivo. Se suele realizar junto con la adenoidectomía. Se recurre a la cirugía en los siguientes casos:

Cuando el gran tamaño de las amígdalas junto con el de las adenoides interfiere con la respiración provocando pausas de apnea durante el sueño.

Cuando hay infecciones recurrentes de garganta. Si tu hijo en un periodo de 2 años, ha tenido de 3 a 5 brotes de amigdalitis anuales, debe ser operado.

Cuando con anterioridad se ha tenido un absceso periamigdalar.

Cuando la amigdalitis es causa de convulsiones febriles.

 

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¿En qué consiste la operación de las amígdalas?

 

 

La intervención de las amígdalas o amigdalectomía es un procedimiento quirúrgico y como tal se realiza con los máximos cuidados par minimizar los riesgos. Es necesario antes de la intervención un estudio preoperatorio. Debes saber que :

Las ocho horas anteriores a la intervención el niño debe permanecer en ayunas.

Tu hijo recibirá anestesia general, lo que significa que la intervención será realizada en un quirófano, con un anestesista que monitorizará en cada momento sus constantes vitales.

Tu hijo permanecerá dormido, bajo los efectos de la anestesia, alrededor de unos 20 minutos.

El cirujano extraerá las amígdalas de tu niño a través de la boca, sin realizar incisiones en la piel.

La operación se realizara con instrumentos específicos, que disecan las amígdalas extrayéndolas del lecho amigdalar. Tras esto generalmente es necesario la electrocoagulación de pequeños vasos sanguíneos. El sitio de donde las amígdalas han sido extraídas cicatriza por si mismo en 10-14 días.

Muchos estudios han demostrado que la extirpación de las amígdalas no influye de forma negativa en la respuesta inmune (defensas) del organismo. La función de las amígdalas es suplida íntegramente por el resto de los tejidos linfáticos del organismo.

En la mayoría de los casos el tiempo de estancia en el hospital es de 5 a 10 horas. Niños menores de 3 años o con enfermedades crónicas permanecerán en el hospital al menos 24 horas.

Al alta el otorrinolaringólogo indicará tratamiento antibiótico y analgésico.

 

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¿Cuales son los riesgos de la amigdalectomía? 

 

 

La amigdalectomía es realizada con anestesia general y esto entraña un riesgo anestésico igual que cualquier otra operación. Afortunadamente gracias a las medidas de control y los nuevos fármacos anestésicos este riesgo es mínimo. Una complicación propia de la amigdalectomía es el sangrado del lecho amigdalar que se puede producir inmediatamente tras la intervención o alrededor del séptimo día de la operación cuando la escara que cubre la zona operada se cae. Está complicación puede minimizarse siguiendo las recomendaciones de su otorrinolaringólogo para el postoperatorio. Cuando la hemorragia ocurre la mayoría de las veces es escasa y cesa espontáneamente. En ocasiones, sin embargo, es necesario el ingreso del niño en el hospital para coagulación, bajo anestesia, del punto sangrante. Otra complicación de la intervención puede ser el dolor intenso de garganta durante la deglución que en muchas ocasiones se irradia a oídos. El médico te habrá prescrito tratamiento analgésico que debes usar según sea necesario.

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¿Qué cuidados debemos tener tras la intervención? 

 

 

Tras la operación de amígdalas se crea en la zona de la intervención unas costras blanquecinas. Estas costras ¡no son signo de infección! sino la evolución normal de la cicatrización de la mucosa faríngea. Se debe tener preocupación en que estas costras no se desprendan bruscamente para evitar el sangrado, para ello es conveniente seguir los siguientes consejos:

Reposo relativo tras la amigdalectomía, evitando los ejercicios bruscos.

Evitar las maniobras en la boca que puedan llevar al desprendimiento de las costras (higiene dental posterior, colutorios enérgicos etc.)

Seguir una dieta blanda fría durante dos días, que luego se hará tibia hasta pasado el séptimo día en que se comenzará con dieta normal.

Hay medicamentos como la aspirina que interfieren con la coagulación, procura evitarlos antes y despues de la intervención.

 

 

1. Amígdalas y Adenoides

 

Las amígdalas y adenoides , son masas de tejido similares la de los nódulos linfáticos o "ganglios" que se encuentran en el cuello, ingle o axilas. Las amígdalas son dos masas que se encuentran detrás de la garganta. Las adenoides están en la parte superior de la garganta detrás de la nariz y en el techo de la boca (velo del paladar) y no son visibles a través de la boca sin instrumentos especiales.

Las amígdalas y adenoides están cerca de la entrada de los pasajes de la respiración, donde pueden recibir los gérmenes provenientes del exterior que causan infecciones. Ellas "prueban" a las bacterias y los virus y pueden infectarse. Los científicos creen que funcionan como parte del sistema inmunológico del cuerpo filtrando los gérmenes que intentan invadir el cuerpo, y que ayudan a desarrollar anticuerpos para los gérmenes.

Esto ocurre primariamente durante los primeros años de vida, tornándose menos importantes cuando transcurren los años. Los niños cuyas amígdalas y adenoides debieron ser extraídas no sufren de pérdidas en su resistencia.

 

2. ¿Qué afecta a las amígdalas y adenoides?

 

Los problemas que más comunmente afectan a las amígdalas y adenoides son las infecciones recurrentes (de garganta u oídos) y el crecimiento significativo u obstrucciones que causan problemas de respiración y deglución.

Abscesos alrededor de las amígdalas, amigdalitis crónicas, infecciones de las pequeñas cavidades dentro de las amígdalas que producen mal aliento, formaciones blanquecinas también pueden afectar a las amígdalas y adenoides, determinando que se inflamen y duelan. Los tumores son más raros, pero también pueden crecer en las amígdalas.

 

3. ¿Cuándo debo recurrir al doctor?

 

Debe visitar al doctor cuando usted o su niño sufran de los síntomas más comunes de amígdalas y adenoides infectadas o que han crecido demasiado.

 

4. ¿Qué debo esperar del examen?

 

Su médico le preguntará acerca de problemas en el oído, la nariz y la garganta y examinará su cabeza y cuello. Utilizará un pequeño espejo o un instrumento flexible con luz para observar estas áreas.

Los cultivos para estreptococos son importantes para diagnosticar ciertas infecciones en la garganta, especialmente gargantas "estreptococcicas".

Los rayos X son útiles a veces para establecer el tamaño y forma de las adenoides. Los exámenes de sangre pueden determinar problemas como Mononucleosis o afecciones de otra área del organismo.

 

5. ¿Cómo se tratan las enfermedades de amígdalas y adenoides?

 

Las infecciones bacterianas de las amígdalas, especialmente aquellas causadas por estreptococos, son tratadas primero con antibióticos. A veces, se recomienda la extracción de las amígdalas o adenoides.

Las dos principales razones para remover las amígdalas y/o adenoides son (1) infecciones recurrentes a pesar de la terapia con antibióticos y (2) dificultad para respirar debido al crecimiento de las amígdalas o adenoides.

Las obstrucciones de la respiración producen ronquidos y perturbaciones en el sueño que se traducen en somnolencia durante el día en adultos y problemas de comportamiento en niños (hiperactividad, etc.). Además la respiración crónica a través de la boca debido al agrandamiento de las amígdalas y adenoides causa malformaciones de la cara y una alineación inadecuada de los dientes.

Las infecciones crónicas pueden afectar otras áreas como las Trompas de Eustaquio - el pasaje de aire entre la parte de atrás de la nariz y el interior del oído. Esto puede llevar a frecuentes infecciones del oído y pérdidas de la audición.

Estudios recientes indican que la Adenoidectomía es un tratamiento beneficioso para algunos niños con dolor de oídos crónico acompañado por acumulación de líquidos en el oído medio (otitis media con efusión).

La posibilidad de padecer cáncer o un tumor puede ser otra razón para extraer las amígdalas y adenoides en los adultos.

En algunos pacientes, especialmente aquellos con Mononucleosis infecciosa, un agrandamiento severo puede obstruir los pasajes aéreos. Para esos pacientes, los tratamientos con esteroides (cortisona, por ejemplo) pueden estar indicados.

 

6. La amigdalitis y sus síntomas

 

La amigdalitis es una infección de una o de las dos amígdalas. Otros signos o síntomas son:

 

Amígdalas más rojizas que de costumbre.

 

Una cubierta roja o blanca en las amígdalas.

 

Un ligero cambio de voz debido a la inflamación.

 

Dolor de garganta.

 

Dificultad o dolor al tragar.

 

Nódulos linfáticos (ganglios) inflamados en el cuello.

 

Fiebre.

 

Mal aliento.

7. Adenoides agrandadas y sus síntomas

 

Si sus amígdalas o las de su hijo están agrandadas, puede resultarle dificultoso respirar por la nariz. Otros signos de crecimiento constante son:

 

 

Respiración a través de la boca en vez de a través de la nariz la mayor parte del tiempo.

 

Sonidos nasales "bloqueados" cuando la persona habla.

 

Respiración ruidosa durante el día.

 

Infecciones recurrentes del oído.

 

Ronquidos durante la noche.

 

La respiración se detiene por unos segundos en la noche mientras se ronca o se respira fuerte (apnea nocturna).

 

 

8. Cirugía

 

 

8.1. Su hijo

Hable con su hijo acerca de sus sentimientos, tranquilícelo y apóyelo durante el proceso. Enfatice la idea de que el procedimiento lo hará más sano. Esté con su hijo el mayor tiempo posible antes y después de la cirugía. Dígale que tendrá dolor de garganta después de la cirugía. Explíquele a su hijo que la operación no extrae ninguna parte importante de su cuerpo, que no se verá diferente en el futuro. Si su hijo tiene un amigo que ha sido operado, puede resultar útil que hable de eso con su amigo.

8.2. Niños y adultos

Al menos dos semanas antes de cualquier cirugía el paciente debe evitar las aspirinas o cualquier medicamento que las contenga.

El cirujano debe ser informado si: el paciente o su familia han tenido algún problema con anestesia, si el paciente está tomando alguna medicación, si tiene anemia, problemas sanguíneos, está embarazada, tiene inconvenientes con las transfusiones de sangre o algún otro dato que considere importante.

Probablemente se le requerirá un examen de sangre antes de la cirugía.

Generalmente, no puede ingerir nada por la boca (chicles, enjuagues bucales, pastillas para la garganta, pasta dental, agua) 8 horas antes de la operación. Cualquier cosa en el estómago puede ser vomitada cuando se aplica la anestesia, y esto puede ser peligroso.

Probablemente cuando el paciente llega al hospital o centro quirúrgico, el anestesiólogo o el staff de enfermeras se reunirán con el paciente y su familia para revisar sus antecedentes . El paciente será llevado a la sala de operaciones y anestesiado, si es un niño a veces en compañía de alguno de sus padres. Usualmente se proporcionan fluidos intravenosos durante y después de la operación.

Después de la operación, el paciente será llevado a su habitación donde permanecerá hasta que se recupere y sea dado de alta.

Cada paciente es especial, y por lo tanto el tiempo de recuperación varía de un individuo a otro: algunos son dados de alta entre las dos y diez horas, otros deben permanecer en el hospital durante la noche y unos pocos selectos casos necesitan cuidados especiales.

Su especialista en Otorrinolaringología le informará sobre los cuidados pre y postoperatorios y contestará cualquier pregunta que tenga.

8.3. Después de la cirugía

Pueden surgir varios síntomas postoperatorios que incluyen problemas para tragar, vómitos, fiebre, dolor de garganta, y dolor de oídos. Ocasionalmente se producen sangrados después de la cirugía, si esto ocurre, su cirujano debe ser informado inmediatamente.

Cualquier duda o consulta debe ser charlada abiertamente con su médico, quien está ahí para ayudarlo.

 

Otros

Las amígdalas y los adenoides son masas de tejido que se parecen a los nudos linfáticos o las glándulas del cuello, del ingle o de las axilas. Las amígdalas son las dos masas de la parte posterior de la garganta. Los adenoides se encuentran en la parte superior de la garganta detrás de la nariz y el techo de la boca (paladar blando) y no se ven por la boca sin instrumentos especiales.

 

Las amígdalas y los adenoides están cerca de la entrada de la vía respiratoria donde pueden atrapar los gérmenes que causan las infecciones. Agarran "muestras" de las bacteria y de los virus y pueden infectarse ellos mismos. Los científicos creen que funcionan como parte del sistema inmunológico del cuerpo al filtrar los gérmenes que tratan de invadir el cuerpo y que ayudan a desarrollar los anticuerpos contra los gérmenes.

 

Esta función se realiza durante los primeros años de la vida, volvíendose menos importante a medida que el niño crece. Los niños operados de las amígdalas y los adenoides no sufren ninguna disminución de la inmunidad.

 

Adenoides: niños al quirófano

 

 

Es poco común someter a un niño a los rigores de la sala de cirugía. Sin embargo, existe un procedimiento quirúrgico que es casi un clásico de la edad infantil: la extirpación de las adenoides, una formación de tejido linfático situado en la zona de transición entre la nariz y la garganta que aparece en el segundo mes de vida.

Las adenoides alcanzan su máximo tamaño durante la pubertad, momento en que comienzan su involución. Su crecimiento (que en la jerga medica se denomina hipertrofia de adenoides) o su infección crónica se da durante la niñez, pero su extirpación (adenoidectomía) está justificada sólo en caso de obstrucción nasal persistente y en caso de repetidas infecciones. Se trata de una intervención excepcional en los adultos.

 

Las adenoides están formadas por un tejido similar al de las amígdalas, que está situado en la parte posterior de la nariz. No son visibles cuando se inspecciona la boca porque quedan escondidas detrás del paladar. Como las amígdalas, pueden sufrir desde procesos infecciosos hasta tumorales. Los más frecuentes son las inflamaciones provocadas por infecciones virales o bacterianas (por ejemplo, amigdalitis o angina pultácea).

 

Los científicos creen que las adenoides funcionan como parte del sistema inmunológico del cuerpo, filtrando los gérmenes que intentan invadir el cuerpo, y que ayudan a desarrollar anticuerpos contra los gérmenes. Esto ocurre principalmente durante los primeros años de vida, tornándose menos importantes cuando transcurren los años. Pero los niños a quienes se le extraen las amígdalas o adenoides no sufren pérdidas en su resistencia, porque otros tejidos linfáticos del organismo suplen la función de los extirpados.

 

Síntomas de alerta

 

Distintos procesos -como infecciones reiteradas, alergia o factores irritantes- pueden provocar un aumento del tamaño de las adenoides y, como consecuencia, la persistencia de la inflamación. Estos cuadros clínicos, si bien configuran procesos benignos, pueden repetirse y llegar a poner en riesgo la vida del paciente.

 

Los especialistas coinciden en que la extirpación de las adenoides está justificada sólo en caso de obstrucción nasal persistente o de infecciones repetidas del tejido adenoideo que provoca otitis de repetición, o moco persistente en uno o ambos oídos. Para establecer el diagnóstico, se basan en los síntomas, el examen físico y el estudio radiográfico.

 

El niño o el adulto con adenoides grandes o con infecciones de adenoides puede presentar algunos de los siguientes síntomas:

 

 

Dificultad para la respiración por la nariz, por lo que respira normalmente por la boca.

Habla como si la nariz estuviera obstruida.

Respira ruidosamente.

Ronca durante el sueño.

Puede tener pausas de apnea (deja de respirar durante unos pocos segundos mientras duerme).

Catarros nasales, con moco permanentemente en la nariz.

Tos nocturna.

Otitis agudas con frecuencia.

Ganglios en el cuello.

Repercusión general y pérdida de peso, sobre todo en los lactantes.

Fiebre.

 

La solución

El tratamiento inicial de las infecciones en las adenoides son los antibióticos. No obstante, ocurre que estos trastornos suelen ser recurrentes, y las adenoides hipertróficas producen verdadera dificultad respiratoria, con pausas de apnea y problemas en el habla, además de influir en la aparición de otitis. El otorrinolaringólogo indicará entonces su extirpación quirúrgica.

 

La adenoidectomía es una intervención rápida (alrededor de media hora), que se efectúa con la ayuda de un instrumento que se introduce por la boca y permite la extirpación de la mayor parte del tejido adenoideo.

 

Según los otorrinolaringólogos, la extirpación conjunta de las adenoides y las amígdalas es cada vez menos frecuente, pero la adenoidectomía sí puede ir acompañada por la colocación de tubos de ventilación a través del tímpano. Esto se realiza para favorecer la aireación del oído medio y está indicada en caso de otitis medias agudas de repetición, otitis con pérdida auditiva y en casos de retracción del tímpano. Esta intervención se realiza una vez comprobado que no se produce una reabsorción espontánea del moco del oído y que la inflamación no responde a los tratamientos farmacológicos.

 

El tubo de ventilación se expulsa espontáneamente entre 3 meses y 1 año después de su inserción y, habitualmente, el tímpano se cierra completamente.

 

Sin embargo, y a pesar de que se trata de una intervención ambulatoria, los especialistas hacen las siguientes advertencias:

 

 

Es necesario permanecer en ayunas ocho horas antes de la operación.

La operación debe realizarse con anestesia general, en un quirófano, bajo la vigilancia de un anestesista y con la monitorización necesaria para controlar todas las constantes y minimizar los riesgos.

El cirujano extraerá las adenoides a través de la boca, sin realizar incisiones en la piel.

La extirpación de las adenoides no influye de forma negativa en las defensas del organismo. La función de las adenoides es suplida por otros tejidos del organismo.

En la mayoría de los casos, el tiempo de estancia en el hospital es de 5 a 10 horas.

Cuando se le da el alta al paciente, el otorrinolaringólogo prescribirá tratamiento antibiótico.

Generalmente no es necesario indicar tratamiento para el dolor.

 

¿Cuáles son los riesgos de la adenoidectomía?

La adenoidectomía es realizada con anestesia general y esto entraña un riesgo anestésico igual que cualquier otra operación. Afortunadamente, gracias a las medidas de control y los nuevos fármacos anestésicos este riesgo es mínimo. Una complicación de la adenoidectomía es el sangrado excesivo. Está complicación puede minimizarse siguiendo las recomendaciones del otorrinolaringólogo para el período postoperatorio. Cuando la hemorragia ocurre, la mayoría de las veces es escasa y cesa espontáneamente. En ocasiones, sin embargo, es necesario el ingreso del paciente en el hospital para el control bajo anestesia del punto sangrante.

 

¿Qué cuidados deben tenerse tras la operación de adenoides?

 

Tras la intervención de adenoides se forma en la zona de la operación una costra que no se debe desprender bruscamente para evitar el riesgo de sangrado. Por eso, es conveniente el reposo relativo, y evitar los ejercicios bruscos. Los dos primeros días posteriores a la intervención se deberá seguir una dieta blanda y fría. Hay medicamentos como el ácido acetilsalicílico (aspirina) que interfieren en la coagulación. Debe procurarse evitarlos, antes y después de la intervención.